
No hace más de un instante, en que me encontraba recordando, y ahora me leo escribir lo que recuerdo con nostalgia.
El amor, cobarde, traidor, un amigo un tanto seductor, tan viejo que inspiró a un Víctor Hugo a plasmarse en un deforme pero romántico ser, y tan actual que sigue inspirando al quinceañero más vulgar. A veces nos traicionamos al darnos cuenta que por alguien nos dejamos, ot
ras tantas caemos en la cuenta que no podríamos ser más felices ¿cómo no querer el amar? si es algo tan fuerte, tan único, tan grande que olvidas a ratos que no lo es tanto. Vaya cotradicción, ¿amamos sufrir? o ¿sufrimos amar?, será más bien que no se puede amar sin antes sufrir o que no se puede sufrir sin antes amar, que más da y ¿para qué pensar en eso cuando amas y te aman de vuelta? pues como se menciona en aquel musical llevado al cine, "No hay nada más grande que amar, y ser amado de vuelta" y sucede muchas veces, pero cuando el amor de una parte se acaba, derrumba a la otra, como el soporte de una silla, si se pierde la mitad la silla se cae, así es el amor y es bueno sentir el dolor que provoca el desvanecimiento de aquella amarga y dulce sensación, lo malo ocurre cuando uno se estanca ahí, pues como la silla, si el soporte permanece solo, en algún momento quebrará, hay que regresarle su otra mitad y puede que no sea la misma pero sea alguna funcional, no nos derrumbemos por amores que recordar, no nos quebremos, busquemos esa otra mitad, no importa cuantas veces se caiga siempre se puede arreglar, sólo basta por un momento dejar de recordar, solo basta por instante, volver a amar.
ras tantas caemos en la cuenta que no podríamos ser más felices ¿cómo no querer el amar? si es algo tan fuerte, tan único, tan grande que olvidas a ratos que no lo es tanto. Vaya cotradicción, ¿amamos sufrir? o ¿sufrimos amar?, será más bien que no se puede amar sin antes sufrir o que no se puede sufrir sin antes amar, que más da y ¿para qué pensar en eso cuando amas y te aman de vuelta? pues como se menciona en aquel musical llevado al cine, "No hay nada más grande que amar, y ser amado de vuelta" y sucede muchas veces, pero cuando el amor de una parte se acaba, derrumba a la otra, como el soporte de una silla, si se pierde la mitad la silla se cae, así es el amor y es bueno sentir el dolor que provoca el desvanecimiento de aquella amarga y dulce sensación, lo malo ocurre cuando uno se estanca ahí, pues como la silla, si el soporte permanece solo, en algún momento quebrará, hay que regresarle su otra mitad y puede que no sea la misma pero sea alguna funcional, no nos derrumbemos por amores que recordar, no nos quebremos, busquemos esa otra mitad, no importa cuantas veces se caiga siempre se puede arreglar, sólo basta por un momento dejar de recordar, solo basta por instante, volver a amar. 




